¿Quienes somos?

ATEL es una asociación sin fines de lucro dedicada a reunir terapistas, tecnólogos y profesionales equinos de Latino America y el Caribe. Nuestra intención es crear una comunidad centrada en el bienestar equino, fomentando conexiones y educación continua.

En los últimos años, la fisioterapia equina se ha consolidado como un campo en constante evolución orientado al bienestar, la rehabilitación y el rendimiento de los caballos. Este desarrollo ha generado la necesidad de establecer organismos que regulen, orienten y fortalezcan esta práctica desde una perspectiva profesional, ética y técnica.

La fisioterapia equina tiene su base en los principios de la fisioterapia humana, adaptados a las características anatómicas, biomecánicas y conductuales del caballo (Clayton & Hobbs, 2017; McGreevy, 2012). Surge como un complemento a la medicina veterinaria tradicional, con el objetivo de acelerar los procesos de recuperación, restaurar la funcionalidad y optimizar el rendimiento físico del equino (Haussler, 2009). Su enfoque abarca tanto la rehabilitación como la prevención de lesiones, siendo especialmente relevante en caballos de deporte y trabajo (Denoix, 2014; Dyson, 2011).

Esta disciplina se define como la aplicación de agentes físicos, técnicas manuales y ejercicio terapéutico para el tratamiento y prevención de lesiones (Haussler, 2009). Entre sus principales herramientas se incluyen terapias manuales, técnicas físicas o instrumentales y programas de ejercicio terapéutico, los cuales permiten mejorar la movilidad, reducir el dolor y mantener la condición física del caballo durante su proceso de recuperación (Denoix, 2014; Lesimple, 2020).

Uno de los principios fundamentales de la fisioterapia equina es la recuperación funcional a través del movimiento. En la actualidad, el concepto de reposo absoluto como método principal de recuperación ha sido superado por enfoques de rehabilitación dinámica, los cuales permiten reducir los tiempos de inactividad, mejorar la calidad de la recuperación y disminuir significativamente el riesgo de recaídas (Dyson, 2011). Además, sus técnicas se caracterizan por ser en su mayoría no invasivas, no farmacológicas y orientadas a una recuperación progresiva y segura (Haussler, 2009; Denoix, 2014).

Históricamente, los orígenes de la fisioterapia equina se remontan a la década de 1930, cuando Sir Charles Strong implementó técnicas de electroestimulación para el tratamiento de caballos de polo (Goff, 2015). Desde entonces, la disciplina ha evolucionado significativamente, incorporando avances tecnológicos y metodológicos como la hidroterapia, que han permitido optimizar los procesos de rehabilitación en el caballo deportivo.

En este contexto, y como respuesta a la necesidad de regular y profesionalizar esta práctica, se crea la Asociación de Terapeutas Equinos de Latinoamérica y el Caribe, con el propósito de promover las buenas prácticas, establecer estándares de formación y certificación, y unificar criterios técnicos, éticos y profesionales entre los especialistas del área.

Su finalidad es:

  • Garantizar la calidad técnica de las intervenciones.

  • Asegurar el bienestar y la seguridad del caballo y del terapeuta.

  • Unificar criterios profesionales dentro de la asociación.

  • Promover la ética y la formación continua.

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